Monday, July 9, 2018

Encounter at the Panamá Canal (Poetry)



(Note: After my maternal grandmother, with whom I was very close, passed away, we traveled a number of times with my grandfather. Papi, as we all called him, was lost and severely depressed. He always loved exploring and entertaining new people he met, so the traveling helped him a lot. We took a cruise through the Panamá Canal, which was his station during World War II. The story of his time there is told in one of his short stories, titled "Sargento Nube". I wrote this poem during that cruise. For me, the significance of this poem is my deep desire for some sort of connection with my grandfather, which I never did get. I did some stupid stuff when I was a teenager, stuff I am still ashamed of, so that lack of connection is partially my fault. Also, we never quite clicked like he did with my sister. Since we were little kids, it was perfectly clear that I was our grandmother's favorite, while my sister was our grandfather's. At the moment I wrote this poem, I was fictionalizing a shared moment I wanted to have with him, but that never quite happened. As the years have passed, I've come to terms with that estrangement, my paternal grandfather was a complex man, and I'm ok with it and with my memories of him. These are, by and large, good memories.)

Encounter at the Panamá Canal

The shiny cruise ship rocks softly
The deck is deserted, the novelty ignored
and the passengers go back to the
mindless gambling and endless eating.

I stand alone.

The jungle unfolds before me.
Beyond the iron horses and the
concrete caves, green takes a peek.
My stare is fixed on the wilderness.

Papi was here.
In my mind’s eye I can see him.
He is staring at me.
He’s standing at the edge of the forest.
Apart from civilization.
Apart from  everything he knew.

Beads of sweat form on his forehead.
He is hot.
The thick green army issue shirt
doesn’t help.

His boots are shiny, despite the mud.
He sports a steel helmet, not that he needs it.
(He has never fired a shot.)
I see his eyes.
They still carry 
 the hint of vitality of the past.

They are tired, dead.
They long for home.

In his stare I can see.

I can see the white sands of Buyé.
The narrow streets around the Plaza.
Home’s rice and beans.

So much.
All that was lost.

I smile at him.
There is a pain in our heart.

I can barely make out his stripes.
Sergeant they made him.
Sergeant in the Second Great War.
The one after the never again.
Only a  high-school graduate.
But the most important man.
Fighting for a nation
far, far away.

Beneath his thin mustache,
“Puerto Rican style” they used to say,
a sad smile forms.
He is waving goodbye.
His silhouette disappears
as if it were swallowed by the wild.

I try to find him once more.
But he is gone.

Sadly, I turn away.
There is someone besides me.

Papi stares at the forest.
A hard stare, nothing more.
His hair is grey and thin.
His face wrinkled, his mustache gone.
He smiles warmly,
I smile back.

We both know.
We can share now.
I understand why he never talks 
 about it, why he’d rather forget.

I put my arm around his shoulder.

We slowly walk away








(2000)

Sunday, July 8, 2018

Instantes (Instagram)



via Instagram

La vida hay que inhalarla profundamente. Estamos en este mundo tan poquito tiempo que casi no podemos explorar lo que nuestro hermoso planeta nos ofrece. Mientras pasan los años, me doy cuenta de todo el tiempo que he desperdiciado en cosas irrelevantes. No es que necesariamente sienta remordimiento por cosas que hice o que no hice, es simplemente darme cuenta de que pude haber utilizado mejor mi tiempo.

Muchas veces necesito recordarme que tengo que parar a ver esa espectacular vista que el destino puso en mi camino. O que tengo que pasar todo el tiempo posible disfrutando de la compañía de gente a la cual amo. No hay nada como contemplar los ojos de aquella persona que te hace suspirar, intercambiar risas con quienes realmente te hacen reír, o simplemente compartir una taza de café y una gran conversación. Me tengo que repetir que Aria tendrá esta edad una sola vez en la vida.

Es interesante los momentos que recuerdo. Los instantes que se graban en mi memoria. Usualmente son momentos pequeños, cosas sencillas, que repito una y otra vez en mis pensamientos. Por ejemplo, una flor de un rojo intenso frente a un faro que me fascina. Una velada caminando bajo las luces de Río Piedras.

Son estos los momentos que hay que saborear intensamente, hay que agarrarlos fuertemente y no dejarlos ir. No importa que pase en el futuro, estos son los momentos que nos definen.


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(2018)        

Tuesday, July 3, 2018

La Perla (Instagram)

Bitácora de Instagram

“Este fue el primer Head Start,” nos dijo Carmen sonriendo con orgullo. Yo no capté el significado e importancia de esta oración hasta que añadió, “la alcaldesa de ese tiempo lo montó aquí y la invitaron a Estados Unidos a demostrar el Proyecto. Allá copiaron el concepto y lo replicaron por todo el mundo.”

Yo no sabía que Doña Fela fue pionera en la educación de la niñez temprana. Sinceramente no sé si la historia dice lo mismo que Carmen. Pero eso no importa. Lo más importante fue su voz, su temple y el orgullo de su comentario. Lo que me estaba enseñando, este rincón de aprendizaje, fue el primero del mundo. Y nació en La Perla.

Tengo que confesar que no había bajado a La Perla en dos décadas. Sólo había bajado en auto, simplemente por decir que había pasado por allí, cuando era estudiante graduado. Esta vez, bajamos a pie al lado de la cancha y nos adentramos a sus pequeñas calles, siguiendo los líderes comunitarios que nos servirían de guías mientras ayudabamos a pintar un rinconcito de su comunidad.

Bajar a La Perla es bajar a otro país. Callejoncitos estrechos, donde solo puede pasar una persona. Casas construidas en una loma que mira hacia el mar de una forma peculiar que se sienten como una mezcla de los pueblitos costeros de la Costa del Sol, mezclado con las fabelas de Brasil y con un toque de La Candelaría de mi querida Bogotá.

“Hoy no vino Zuleyka,” me dijo José cuando caminamos por el Malecón.

Lo más que me fascinó de La Perla fue su gente. “Aquí somos todos familia,” me contó Carmen. “Nos protegemos y nos cuidamos unos a otros. Y a ustedes,” añadió con firmeza. En su imaginario, ellos no somos nosotros. Son aparte. Y, así me pareció. Ese orgullo por su comunidad, ese intenso amor por sus vecinos, es algo que nosotros, los que vivimos detrás de la muralla, hemos perdido.

Mientras caminaba por sus coloridas calles, pensaba: “Estos hermanos y hermanas tienen una joya aquí. Tienen una Perla.”


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(2018)        

Friday, June 29, 2018

Consejos (Instagram)


Bitácora de Instagram


Hoy he estado pensando en todas esas frases y consejos que he escuchado toda la vida. Muchas veces no sé ni qué pensar. Ayer mencioné uno que no olvidaré. Mi papá siempre me decía "Cuando la conozcas, vas a saber qué es ella." Fuera de la redundancia gramática, lo que quería decir es que sabría que era Ella. Con letra mayúscula. Mi alma gemela. Mi media naranja. O cualquier otro cliché que se les ocurra.

En buen español: I dunno about that. Les podría hacer la historia de la vez que creí haber conocido a Ella, pero dejaré para otro post.

A mí mamá le encanta decir "Todo en su tiempo." Mi problema con esa expresión es que, a la larga, significa que las cosas horrendas de la vida pasan porque, necesariamente hay momentos que tienen que ser horrendos.

Repitan conmigo: I dunno about that.

Mi mamá también siempre decía "Con Dios y con la Virgen" cuando teniamos un viaje largo en carro. A mí me parecía que no cabia tanta gente en el carro, pero, pues... ¿Qué expresiones recuerdan siempre? ¿Cuáles dichos les dejan rascándose la cabeza?


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(2018)        

Thursday, June 28, 2018

La Coca (Instagram)




"Nunca había visto La Coca así," me dijo Guillo mientras la lluvia bailaba ante nosotros. Guillo, Larry y yo mirábamos aquel espectáculo asombrados. "Yo tampoco," le respondí.

Guillo me pidió visitar El Yunque, parada mandatoria para los Boricuas de la diáspora. Así que luchamos con el aguacero del día, y nos fuimos a Río Grande. Nuestro querido bosque está todavía herido del azote de María, así que solo la icónica cascada de La Coca está abierta. Con la violenta precipitación del día, esta se mostraba en su máximo esplendor. "Está hermosa. Valió la pena el viaje," expresó Guillermo.

Durante el viaje hacia aquella verde escena, Guillo y yo conversamos sobre nuestras vidas. El se había marchado para California hace dieciocho años. Fue a mi el que le tocó la ardua y dolorosa tarea de llevarlo al aeropuerto para que se despidiera de sus coquís y su cielo tropical. Me decía que sentía que tenía una mejor vida allá que la que hubiera tenido acá. Eso no lo dudo, por muchísimos factores.

Pero, su comentario me hizo pensar en mis propias decisiones. No me fui a estudiar la maestría en Estados Unidos por quedarme con alguien con quien quería forjar una vida. Una vida que nunca se dio. Al momento de estudiar el doctorado, una comedia de errores de parte de gente en quién confié no permitieron que me marchara. Luego, tomé la decisión de terminar el grado en la isla.

No puedo negar que siempre soñe en volver a vivir en Madrid, o mudarme a Nueva York, o alguna locura así.

Sin embargo, no me arrepiento. La verdad es que, aunque me fascina viajar, y me encantaría seguir añadiendo a los veintitantos países que he conocido, amo a mi Puerto Rico. Si, la situación es difícil. Si, nuestro futuro es incierto. Si, tenemos que trabajar para levantar nuestra isla. Pero, esta tierra tiene sus manos en mi corazón. Todavía tengo miles de rincones hermosos que recorrer en esta isla. Todavía tengo mucho que aportar a nuestra isla. Todavía tengo innumerables fotos de nuestro terruño que tomar. Todavía necesito beber más de mi hogar.

Amo a Puerto Rico. Siempre atesoraré este día.

Nunca había visto La Coca así.

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(2018)        

Wednesday, June 27, 2018

Quis ut Deus? (Poetry)



Quis ut Deus?

Goddess of foundry, form and
forge.
Fingers fluid over
flame.
Fire flexes
silver.

Mistress, mistress of metal.
The shapeless becomes
shape.
Mistress, mistress of metal.
Out of nothing,
beauty comes.

Hammer swings.
Pounding, pounding
of metal.
Fire burns.
Forms flex, fuming
in flame.
Out of nothing,
boons are born.

Mistress, mistress of metal.
Goddess of foundry, form and
forge.
Fingers sprout
treasures.
Eyes mirror ancient
light.
(2018)        

Me Pesa El Corazón (Instagram)

Bitácora de Instagram

Hoy tengo el corazón un poco pesado. Tuve una larga conversación con un amigo a quién quiero mucho y está en una de las más difíciles encrucijadas de su vida. Se encuentra en un momento crucial dónde tiene que decidir el futuro de él y su familia.

Me duele el pecho porque se exactamente lo que siente y por lo que está pasando. Yo pasé ese doloroso momento hace casi cuatro años atrás totalmente solo. Por mi propia testarudez y mi instinto de proteger a la gente que amo, caminé el trago más amargo de mi vida apoyado solo por mis dos pies, mis lágrimas y mi determinación de darle la mejor vida posible a Aria Sofía. Debí haber confiado en el amor y el aliento de mi familia y de los amigos que más quiero, pero, como digo con muchísima frecuencia: soy un morón. 🤨

No les puedo negar que salí de esa experiencia con el alma destrozada, con un cinismo intenso y un corazón hecho pedazos. Pero, el tiempo es el mejor elixir para el alma. Y hay que tomar la decisión de seguir adelante y ser feliz.

Eso fue exactamente lo que le dije a mi amigo. Que aunque no lo pareciera ahora, volverá a ser feliz. Que no importa lo que pase, sé que seguirá siendo un papá épico. Que mientras mamá y papá sean felices y trabajen juntos, estén juntos o no, su niño será feliz.

También le dije que en cualquier momento que necesitara ayuda, en cualquier instante que necesite hablar con alguien, yo estaré disponible para escucharlo. Si yo no hubiese sido tan obstinado y me hubiese apoyado en el amor de los que me quieren, mi camino quizás hubiera sido más fácil.


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(2018)        

Friday, June 22, 2018

Guillermo (Instagram)


Bitácora de Instagram

Acabo de hablar con Guillermo. No había hablado con el desde hace años. Todavía recuerdo las lágrimas de aquel momento, solo unos pocos días de habernos graduado de universidad, en el cual lo llevé al aeropuerto. Guillo, un joven artista con un talento inmensurable, partía rumbo a la diáspora porque su isla era muy pequeña para comprenderlo y darle un hogar.

Y yo perdía a mi hermano.

Yo no soy de tener muchos amigos. Entre mi misantropía y timidez, no soy de hacer amigos fácilmente. Sin embargo, cuando hago una conexión con alguien, mi amor por esta persona es intenso. Adoro a mis amigos y amigas. No sé cómo más decirlo.

Y Guillermo es especial. Siempre ha tenido un enorme alma de artista soñador. Algo que el entorno donde vivía día a día no lograba entender. Su escape a Mayagüez lo ayudó a encontrarse. Y al encontrarnos los dos, nos hicimos inseparables. Por eso me dolió tanto su partida. Su partida y la de mis otros hermanos que se vieron forzados a emigrar en aquel verano. Un verano que se convirtió en una mezcla de risas, alegría y llanto.

Escribo todo esto, porque acabo de hablar con Guillermo. Mañana iré con él y su esposo Larry, el gringo más dulce del universo, de road trip. Entre la felicidad que me da poder compartir con mi hermano, siento una tristeza profunda. Por todos mis hermanas y hermanos que han tenido que abandonar su azul cielo tropical para buscar suerte en otros horizontes. A ellas y ellos solo le quiero decir: los amo muchísimo y los extraño.

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(2018)        

Thursday, June 21, 2018

Recuerdos (Instagram)



Bitácora de Instagram

La vida es una colección de recuerdos. El presente es simplemente el milisegundo que estás viviendo ahora. Realmente, tu vida es el pasado. Es una serie de recuerdos a los cuales te aferras hasta el momento que respiras por última vez.

Últimamente he estado pensando en eso. En mis propias memorias. En los recuerdos que hilvanan el tapiz de estas (¡casi!) cuatro décadas de existencia en este plano. A veces me pregunto si es un poco simplista decir que he tenido una vida buena o mala. Tengo recuerdos de momentos de gran felicidad y alegría. Pero también tengo memorias de situaciones que no le desearía a nadie. Sin embargo, estoy consciente que todos existimos en esta dualidad. Tambien creo que puedo decir que tengo más recuerdos buenos que malos. Pero, como escribe Neil Gaiman, larga o corta, todos recibimos lo mismo: recibimos una vida.

Lo que sí he aprendido en estos últimos años, que han sido sin duda alguna los más difíciles que he enfrentado en todos los niveles, desde personal hasta profesional, es que la felicidad es una decisión. Si, es un cliché horroroso, pero sinceramente no me había dado cuenta. Hace poco más de un año, después de poder cerrar un capítulo desastroso, decidí que iba a ser feliz. No ha sido fácil, y en muchísimos momentos he flaqueado. Pero, decidí que la vida tiene dos propósitos: Hacer el bien y ser feliz. Es por eso que me he sorprendido a mí mismo tomando riesgos que nunca había considerado anteriormente. Y en varias ocasiones me he lanzado al vacío como un acto de pura fe. Si bien es cierto que me he caído en varias ocasiones desde el momento de esa decisión, que mi corazón se ha roto, y que he tenido momentos de querer rendirme, la verdad es que no me arrepiento de nada.

Quiero que, cuando llegue ese momento de cerrar los ojos para siempre, los recuerdos que me acompañen, y las memorias que deje en los que hayan tocado mi vida, sean en su mayoría de risas y amor. Sinceramente, eso es todo lo que quiero de la vida.

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(2018)        

Monday, June 18, 2018

Villa Artítis (Instagram)

Bitácora de Instagram.
Mis abuelos la llamaron Villa Artritis. Todavía no se exactamente por qué. Una finca heredada por mi abuela, de cuando mis tatarabuelos tenían una gran hacienda y vivían en la gran casa blanca en la esquina de las calles Carbonell y Brau.

Villa Artritis era cinco cuerdas de paraíso para un niño. Mi abuelo sembró docenas de árboles frutales que a diario nos regalaban su gloria. Allí probé nísperos, quenepas, chinas mandarinas, grosellas (todavía no entiendo por qué la gente prefiere dañar las grosellas haciéndolas dulce...), y una docena de variedades de mangó que mis abuelos recopilaron de todas partes del mundo.

Allí mis abuelos decidieron pasar el resto de sus vidas. Mi abuela diseño la casa específicamente para hacer fiestas, con una cocina gigante y unas enormes puertas de madera que servían como marco de la belleza natural del lugar. Los domingos, toda la familia, de sangre y de amor, se reunía a disfrutar de su deliciosa cocina.

Cómo abuela alcahueta al fin, nos preparaba un bulto con provisiones esenciales, barras de chocolate y Malta India, cuando los primos salíamos a explorar todos los rincones de este gran pulmón verde. Allí nos perdíamos, entre las frutas, las risas y los mugidos de las vacas distantes.

Hace unos dias, visité Villa Artritis una última vez, antes de que las risas de una nueva familia hagan eco en sus hojas. La finca ha sido devastada por María y por el deterioro de los años. Pero, todavía está allí el primer árbol que trepé. Todavía están allí las memorias. Todavia está allí el amor.

Aria corrió por su majestuoso césped, trepó hábilmente por mi amigo árbol y añadió su risa al eco de los recuerdos que siempre vivirán en Villa Artritis.
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(2018)        

Wednesday, February 7, 2018

Wordless In Córdoba (e-Poetry)



(
You are
everything I’ve ever
dreamed of in a man.
   Kind, gentle and loving.
    ) We deserved a chance. ( 
   You are perfect for me.
Yet, I can’t understand
why I am unable to
love you.
)

She cleared my nickname
from the chat window
And logged
off.


(2018)        



Monday, January 2, 2017

Incense (Short Story)

She gave him a quick kiss goodbye and stepped out of his car. She got into hers and, with a sad wave, disappeared into the night.

The scent of her perfume lingered. He sat silently on the driver’s seat, trying desperately to control his emotions. With slow, deliberate movements, he turned off the radio and closed his eyes.

She held his hand tight as they walked through the botanical gardens. It was hot that day. Beads of sweat rolled down his back and his forehead. It didn’t matter. He was happy. As they strolled down the path that bordered the small lake at the center of the garden, she was smiling. It was the most fantastic smile he had ever seen. A starburst of joy and pleasure. It was happiness made movement by a pair of gorgeous lips. He realized then that it he was inside one of those moments that you never, ever want to end. As she blissfully chatted about a million things, he remained silent. He had nothing to say. Her smile said everything.

He slumped back to the driver’s seat while taking a deep breath, savoring her scent. He suddenly realized he didn’t even know the name of her perfume. Once gone, the memory might forever be lost. He couldn’t decide whether this was a good thing or bad.

Her laughter filled the half empty Japanese restaurant. She had a quick, delightful laugh. It was one of the greatest sounds he had ever heard. He offered his hand across the table. Without hesitation, she took it. She smiled at him. An indescribable warmth gripped his arm, his chest and his heart. He smiled back at her and wondered what words could he say. He wondered what phrases he could muster to describe how he felt. He was painfully aware of the mistakes of the past. He worried whether she would think him a fool, a hopeless romantic or just a fucking creep.

He sat in silence for a couple of heartbeats, trying to decide whether her lingering perfume offered him joy or pain. His finger rested on the A/C controls. If he opened the vent, her smell would immediately disappear into the ether. If he didn’t, it would linger for, maybe, a few more minutes.

Her perfume melded with sweat, passion and lust. It made a unique scent that threatened to become addictive. Even at that moment, enthralled by that precise moment of deep, physical hunger, he made the conscious decision that this was the scent that he wanted. In a moment of pure romanticism, escapism and complete abandon of logical thought, he chose this essence as  the last one he would ever need or want.

After making a decision, he placed both of this hands on the steering wheel. As he shifted the car to reverse, he looked at himself in the rearview mirror.

(2017)        

Monday, December 5, 2016

Requiem (Poem)

Requiem

Never shed a tear
over the end of a
 relationship.
Mourn the infinity of lifetimes
     never lived.





(2016)        

Unremembrance (Poetry)

I
have to
let you go.

Let me
tell you what I
saw.

I saw you.
I saw me.
I saw a lifetime
of possibilities.

Maybe.

Your hand in mine.
White dresses.
Lazy afternoons
drinking wine.

The laughter of children
that never were
echo in my mind.
They're fading away
with tears in their
eyes.

Everything that
never happened
races past.
Recollections that
weren't memories
explode in a flash of
light.

And then,
silence.

I
have to
let you go.

I have to
let the
idea
of you
go.

I have to
let
you
go
I
have
to.





(2016)        

Sunday, November 27, 2016

Sulyeon (Poem)

She's wearing a long white dress.
A wide sun hat covers her head.
The pond sparkles in green and blue.
She walks slowly, deliberately.
As if she doesn't want to disturb
images that were never there.

The kids play nearby. She laughs.
She smiles. She moves gracefully,
regally almost. Swans and frogs bow
as she walks past.

She looks beyond the pond.
She looks for someone
that was never there.
She looks
with her almond colored eyes.
She looks
while her long ebony
locks frame her face.

Is this true? She asks the pond,
glimmering in green
and blue.
Will thought one day
become memory?

As I close my eyes,
memories that were
never mine flash
past and into
the future.
Perhaps.
Perhaps
not.


(2016)        




Tuesday, November 22, 2016

Annotatio (Poem)


She isn't here.
There's a dull ache right at
     the pit of my stomach.
She isn't here.
I'm struggling to come up with words
     to paint images.
She isn't here.

It's fascinating,
     really.
Feeling the feelings while
     finding the phrases.
Thinking the thoughts while
     tinkering the sentiments.

It's a Shakespearian curse,
     actually.
(The man,
     not the characters.)
She isn't here.
     And I'm looking for the words
to describe it.

How to describe the memory
    of her perfume?
Is there an adjective for
    remembering a fragrance?
How can I describe what the memory
    feels?

She isn't here.
  Where can I find the words
to transcribe the memory of a
    moment in time?
She isn't here.
   And I wonder if she feels the
same.

(2016)        


Wednesday, August 10, 2016

In ore gladii (Poem)

It's getting hard to breathe.
To think.
The air is heavy,
unbearably hot and damp.
No solace from the rapid breeze.
Memories of yesterday offer no balm.

Of course, nobody to blame but oneself.
The air scatters pages that only bring shame.
Words become devoid of meaning
when embroiled by regret.
Words like hope are meaningless.
Except to hope that it happens fast.

(Wondering what they
would say.
Just following a
flight of
others
before,
they
will
say.)

There is truth
 in weariness.
There is veracity
in pain.
Up here, eyes are staring
 intently.
Down there, it won't
 matter anymore.

(
Longer
than
expected.
)

The eternal debate
gets nearer and nearer.
What is cowardice
anyways?
Delusions destroying
dreams.
Let gravity to its
thing.

Let's see what lies beyond
Let's s

(2016)        

 



Sunday, July 24, 2016

Circumitus

Mare de Lis,

No había pensado en ti desde hace muchos años.

No recuerdo cuantos exactamente. No puedo negar que en algún momento tu nombre me haya pasado por la mente. O que tu sonrisa me cruzara por la ventana de la memoria de vez en cuando.

Pero, no había pensado en ti desde hace muchos años.

No me había detenido a pensar en tu cara. En recordar tu mirada. En intentar recuperar el sonido de tu voz y tu risa. 

Te encontré de casualidad. Una búsqueda de las que hago todos los días para el trabajo. Buscando sitios nuevos que hablar en las propiedades en línea que manejo, encontré tu nombre. Encontré tu foto.

Rápidamente, varias cosas comenzaron danzar en mi cerebro. 

Primero, me da mucha felicidad que te veas contenta. No solo eso, todavía estás en el mundo del arte. Espero que no hayas abandonado tu pincel y tu talento. Tus trazos y tus colores eran (¿son?) lo más impresionante de ti. Luego de tu sonrisa, claro.

También observé cómo el tiempo ha pasado. Han sido casi una década y media desde que te vi. Los dos, tú y yo, ahora estamos peligrosamente cerca de los cuarenta. (Quizás yo más que tú.) Pero, todavía está allí la chica que me inspiró más poesía que ninguna otra, antes o después. (Sólo he publicado uno aquí.) 

Lo tercero que recordé lo que sentía por ti. Me dio mucha alegría recordar lo que sentía por tí.

Finalmente, y lo más importante que recordé: tú eres Libertad Aurora. O bien, Libertad Aurora eres tú. Cuando comencé a escribir Two Dancing on the Red Earth, allá en Cambridge, sólo escribí el Prologo y el primer capítulo. No concebí a Libertad hasta después de haberte conocido. Sin hacerlo conscientemente, modelé mi imagen mental de Libertad en ti. Su cabello, su mirada, su sonrisa y su personalidad, la de mujer fuerte que no depende de nadie, nacieron de ti. Libertad existe, en extraña manera, como un tributo inconsciente de mi idealización de ti. 

Este momento de comprensión me azotó fuertemente. Sinceramente no me había dado cuenta de lo que había creado con mis palabras. Cree mi versión ideal de ti. 

Probablemente nunca sepas nada de esto. Nunca sabrás que fuiste mi musa, no sólo para un ciclo extenso de poesía, sino para lo que es, hasta el momento, mi personaje favorito de todos lo que he escrito. Nunca sabrás lo que sentí por ti. Nunca tendré el valor de buscarte y decirte todo lo que significas para mí.

Sólo me queda una cosa que decir.

Gracias.


Sunday, April 10, 2016

Ella (Cuento)

Al momento de entrar al taxi, ella volteo la mirada y me miró a los ojos.

-¡No me olvides!

Entre la sorpresa del momento, y el torbellino de sentimientos que sentía, solo alcancé a susurrar un escueto “No” antes que la puerta se cerrara y el taxi saliera disparado por la Carrera 11. Ella desapareció de mi vida, y me quedé con miles de palabras por decir. Las frases abortadas en silencio, y el bullicio de la gran ciudad entre las montañas, se tragaron cualquier sonido que yo pudiera producir.

La había conocido en el bar del hotel. Sólo faltó que conversáramos unos minutos para que su espectacular sonrisa y enormes ojos oscuros me pusieran a sudar internamente. Tengo que confesar que nunca he sido bueno hablando con mujeres, especialmente si las encuentro atractivas. Pierdo, por lo menos, 45% de mi inteligencia, quizás aún más, cuando converso con una dama hermosa. Sin embargo, también tengo que admitir que no me siento realmente atraído a muchas mujeres. Sí puedo reconocer la belleza en una mujer, pero son muy pocas las que hacen que se me seque la boca y no sepa que rayos decir.

Ella era una de estos seres especiales. Era prácticamente una diosa, con una dulce sonrisa y una mirada brillante. Jamás había tenido una conversación con una diosa.

Nunca había hecho algo como lo que estaba haciendo ese día. Era mi primera vez. Ella me miraba con ojos un poco nerviosos. Yo, probablemente la miraba con ojos más nerviosos aún. Pedí una cerveza. Ella tenía una copa en la mano. Apenas tomaba un sorbo de vez en cuando.

Me fascinó su risa fácil. La forma que escuchaba mis tonterías. Me contó sobre sus metas, estaba estudiando para ser abogada, y yo le conté sobre los desastres de mi vida.

-¿En serio? – Me dijo al escuchar mi historia -¡Deberías escribir un libro!

-Tal vez lo haga. Pero, no creo que nadie me crea. Cada vez que le cuento a alguien lo que me pasó, ponen una cara de sorpresa que es difícil de explicar.

-Pues, toma una foto, - me dijo sonreída, -y publicas todas esas fotos en un libro.

La miré a los ojos. Ella rió dulcemente.

-Pero, me tienes que prometer que compartirás la ganancia del libro. ¡Sabes que fue mi idea!

Y así lo prometí.

* * *

La primera vez que la vi desnuda, se me congeló totalmente el cerebro. Bajé de inteligencia por lo menos un 85%. Probablemente más. Cuando su blusa cayó al suelo, se me nubló cualquier intento de pensamiento coherente. Logré decir sólo una palabra.

-¡Wow!

Ella rió. Tomó mi cara en sus manos, y me dio un beso rápido.

-Cosita linda.

-No, la cosita linda es usted. – Le contesté.

Entonces, todo uso de razón desapareció en un frenesí de sudor, nervios, calor y pasión.

* * *

Al otro día, fuimos a cenar tarde. Ella salía de clase cerca de las diez. La esperé ansioso, intentando organizar presupuestos para la oficina. A cada dos minutos miraba el reloj. Los números en la pantalla de la computadora me parecían irrelevantes. Sólo quería volverla a ver.

Cuando llegó, cruzamos juntos el parque. Hacia un poco de frio, y ella se envolvió en un abrigo negro. Me resistí de tomarle la mano. Parecería tonto, pero quería que supiera que tenía todo mi respeto. Mientras caminamos, me contaba cómo le había ido el día. Yo la admiraba cada vez más. Era una mujer segura de lo que quería en la vida. Era tan hermosa por dentro como lo era por fuera, aunque pareciera aquello uno de los peores clichés en la historia de la literatura. Quería terminar de estudiar, y debía sostener dos trabajos para lograr sus metas. No podía ser fácil aquello. Trabajar temprano en la mañana, ir a la universidad en la tarde, y trabajar nuevamente en la noche. Estaba asombrado de su firmeza y fuerza para seguir luchando.

En el restaurante, ella probó linguine por primera vez. El día anterior, me había dicho encantaba la pasta, pero nunca había probado linguine. Quería llevarla a un restaurante italiano allí cerca del parque, pero ya a esas horas estaba cerrado. Por suerte, el restaurante de la esquina estaba abierto. No sólo tenía buena comida, sino también nos deleitaron con música en vivo.

-Cuéntame algo de ti. – Me dijo suavemente. Yo buscaba en mi cerebro alguna historia interesante que contar. Sin embargo, mis neuronas no cooperaban. Finalmente le conté algunas de mis historias de joven torpe, historias donde la gravedad siempre gana. Su sutil risa se mezclaban con las melodías de la banda.

-¿En serio? – repetía con una sonrisa en la boca, mientras le contaba cómo me caí por las escaleras en tercer grado. Ella también tenía sus historias de juventud. Resultó que ambos sido operados de la rodilla por defectos genéticos similares.

-Deberíamos devolver nuestras rodillas. Están defectuosas. – Le dije de forma burlona. -Aunque, las tuyas están en un par de piernas verdaderamente perfectas. - añadí, haciéndola sonrojar.

* * *

Desnudos, buscamos el control remoto del televisor entre sabanas revueltas. Ella cambiaba los canales mirando si había algo decente que ver a esas horas.

-¿Te gustan Los Simpsons? – Me preguntó con cara de pícara.

-¡Claro!

-A ver, ¿cuál es tu episodio favorito?

Sin titubear, le contesté.

-¡El Monorriel! ¡A la grande le puse cuca!

En un instante, ella se desbordó en un mar de risas.

Mientras veíamos el episodio “22 Historias Cortas de Springfield,” el cual no estaba en la lista de favoritos de ninguno de los dos, conversamos de mil cosas. Filosofía, religión y hasta de Willy Wonka.  Resulta que ella amaba la interpretación de Johnny Depp, pero nunca había visto mi adorada versión del inolvidable Gene Wilder. En el fragor del momento, le canté varias líneas de “Pure Imagination”, algo que me sorprendió. Me prometió que la vería tan pronto pudiera.

Hacía años que no me sentía tan cómodo con una mujer. Ella era lo que necesitaba en ese preciso instante. No había presiones, drama, ni expectativas.  Después de todo lo que me había pasado, de las heridas emocionales todavía frescas, ella era un bálsamo que calmaba mi dolor.

- Me encanta cómo me concientes.- Me dijo tiernamente mientras le acariciaba suavemente la espalda. - Me siento como un gatico en tus manos.

-Es díficil no hacerlo. Eres una mujer espectacularmente hermosa. 

-Estoy gorda. – Dijo mientras su mano recorría su vientre desnudo.

-¿Gorda? – exclamé, -Yo solo veo perfección.

-¿En serio? – me contestó. Se viró boca arriba en la cama y añadió. – A ver, que no te gusta de mí. – añadió con un tono travieso.

-¿Qué no me gusta de ti? Me gusta todo. Absolutamente todo. Desde tu cabeza, a la punta de tus pies. No solo eres ridículamente hermosa, eres una mujer muy especial.

-¡Me vas a hacer sonrojar!

-Todo lo que te he dicho es cierto. Estoy siendo totalmente sincero. Eres perfecta. Totalmente perfecta.

-¿Por eso me llamaste de nuevo?

-Quería verte, por lo menos una vez más.

Sin añadir palabra alguna, me tomó en sus manos y me hizo olvidar el mundo.


* * *


Se quedó dormida en mis brazos. Yo sentía su cuerpo caliente pegado a mi pecho. Casi no podía respirar. En la oscuridad del cuarto, recorrí sus curvas con mis manos. Ella sabía lo que estaba haciendo, pero permitió mi suave exploración de sus contornos. Aun cuando solo se escuchaba en la habitación sus delicados ronquidos, yo no podía dormir. No podía dejar de admirar aquella increíble mujer que se encontraba a mi lado. Era una chica dulce y juguetona. Era una mujer extremadamente inteligente. Era un sueño hecho carne y hueso. Lo era todo.

Despertó al despuntar el amanecer. Yo había pasado las horas embobado, bebiéndome su cuerpo con los ojos y dedos.

- ¿Dormiste algo? – me preguntó.

- Realmente no. – Le confesé. – Estuve toda la noche admirándote. Tu cuerpo es un imán para mis manos.

Ella me dio una mirada vivaracha, y contestó.

- Hiciste trampa. Se supone que durmieras conmigo. Jamás te lo voy a perdonar.

- ¿Qué tengo que hacer para que me perdones?

Ella puso su dedo índice en sus labios, haciendo una expresión exagerada de reflexión.

- No sé. Me lo tengo que pensar. – Y rió con una delicada carcajada.

Su expresión de juego inocente me hizo sonreír al instante. Su mirada cariñosa me llenó el corazón de alegría.

-Ven, vamos a ducharnos. – Dijo tomando dulcemente mi mano.

Mientras el agua caliente llenaba el cuarto de vapor, yo podía solo admirarla. Sabía que se me acababa el tiempo. La espuma caía lentamente, deslizándose por cada curva de su cuerpo. Yo intentaba desesperadamente de retener la imagen de aquel momento en mi memoria.

Dentro de mí se mezclaban cientos de emociones. Sin embargo, estaba muy claro de que nada de lo que dijera, ningún pensamiento, argumento, ni idea, podría cambiar lo que iba a suceder. Cerré los ojos, y con toda mi fuerza deseé que todo fuera diferente. Quizás si no la hubiera conocido aquella noche en el bar del hotel, tendría una verdadera oportunidad. Quizás si la hubiera visto en el café de la esquina de la plaza, o me hubiera topado con ella en la calle, entonces podría hacer de la fantasía una realidad. Ella era todo lo que yo quería. Sólo ella sabía lo que pensaba de mí. Probablemente no era nada bueno. Especialmente en estas circunstancias.

Salimos de la ducha, y nos vestimos rápidamente. Tomé el teléfono y le llamé un taxi.

- ¿Me vas a decir tu nombre? Sólo tu nombre. Tu verdadero nombre. – Le pregunté al colgar el teléfono.

Ella me miró con una expresión triste, y me respondió. -Quizás.

-Te acompaño abajo. – Le dije, forzando una sonrisa. Antes de salir del cuarto, le di el dinero que habíamos acordado.

El taxi se acercó a la acera. Ella me dio un beso rápido y logré abrazarla por un par de segundos.

- Adiós, mi cielo. – Me dijo con una sonrisa. -¡No me olvides!

Entre la sorpresa del momento, y el torbellino de sentimientos que sentía, solo alcancé a susurrar un escueto “No” antes que la puerta se cerrara y el taxi saliera disparado por la Carrera 11. Ella desapareció de mi vida, y me quedé con miles de palabras por decir.

El tiempo me traiciona. Ya no puedo recordar su risa. A duras penas puedo recordar su dulce voz. Si pudiera hacer que el infinito repitiera aquel instante, le diría tres cosas:

Primero, tienes mi admiración eterna por luchar hasta el final, con valentía y fuerza inmensurable por lograr la vida que mereces.

Segundo, perdóname por ser un hombre más, como todos, débil y patético. Tu mereces mejor que cualquiera de nosotros.

Y tercero: No, mi niña traviesa, mujer irrompible de valor incalculable. Nunca, nunca te olvidaré.


(2017)